Pasadas las 00:00 horas de este lunes, las y los alumnos que cursan el último año del secundario en todo el país iniciaron su ya clásico festejo del último primer día (#UPD), que consiste en pasar una noche a pura diversión antes de ingresar a la escuela.

Este año, el contexto fue muy distinto a los anteriores. La pandemia de coronavirus hizo que las autoridades nacionales y locales alertaran de antemano sobre la necesidad de seguir cumpliendo con las medidas sanitarias de prevención fuera de los establecimientos educativos. Pero nada de eso sucedió.

Los festejos, que se extendieron hasta la primera mañana de hoy (precisamente cuando miles de estudiantes de todo el país se dirigieron a sus respectivos centros educativos sin haber dormido durante la noche), dejaron plazas cubiertas de botellas y latas de alcohol, papel picado y pintadas en los suelos entre otras cosas.

En La Matanza, una de las localidades que más jóvenes “mueve”, es Gregorio de Laferrere. A través de las redes sociales, aún mas en Instagram, chicos y chicas compartieron “Stories” en sus perfiles para visibilizar el festejo que, hasta hace unas horas, se encontraban realizando en las plazas.

En diálogo con MatanzaDigital.ar, Ismael L. uno de los padres que acompañaba a su hijo a los festejos dijo que “me parece que está bien que los pibes se diviertan. Mientras no bardeén y se pasen de rosca, está todo mas que bien”, y agregó “Un poco de alcohol no le hace mal a nadie, a esta edad tiene que joder”.

Sin embargo, Patricia S. una de las madres y vecina que se encontraba en la Plaza Ejercito de los Andes, ubicada en la Av. Luro al 5720, comentó que si bien “hay un cierto control por parte de la policía y la Gendarmería Nacional, algunos chicos están haciendo cualquiera y eso perjudica a los que quieren pasar un buen rato. Ninguno tiene tapabocas y nadie respetan el distanciamiento”, y dejó en claro que “no estoy para nada de acuerdo con lo que dijo recién ese padre, me parece que está bastante errado con su forma de pensar, pero cada quien es libre de pensar lo que quiere”.

Por otro lado, hace dos semanas atrás, el SEDRONAR difundió una serie de recomendaciones para esta ocasión dirigida a padres y alumnos entre las que aconsejó, entre otras cosas, “trabajar articuladamente con las familias y adultos de la comunidad para generar acuerdos y prácticas de contención y cuidado para este evento”.

A los docentes y demás personas mayores de edad se les aconsejó “tener en cuenta el lugar que ocupan los rituales y las celebraciones en las juventudes y en la sociedad en general”, pero también “brindar información científicamente validada, actualizada y acorde a fin de problematizar el consumo de alcohol y sus consecuencias físicas y sociales”.

Además, la SEDRONAR propuso “diseñar anticipadamente desde la escuela” algunas alternativas para estos encuentros “e incluirlas en la planificación anual de la institución”.