El próximo 18 y 19 de octubre, 1.380.000 alumnos de escuelas públicas y privadas de todo el país no tendrán clases. En esos días, en cambio, deberán ir a la escuela pero para dar las pruebas de la Evaluación Nacional Aprender 2016. Se trata de cuestionarios múltiple choice similares a los aplicados en países como Chile y México, y que son sugeridos por organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a la que el presidente Mauricio Macri pidió recientemente ingresar.

La “Evaluación Nacional Aprender 2016” es un programa impulsado por el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación para evaluar los niveles de aprendizaje de las primarias y secundarias de todo el país, ofreciendo resultados por provincias y municipios. Según un documento difundido por el Ministerio, el programa se propone la “sistematización de información acerca de algunas condiciones en las que los estudiantes se desarrollan” y su objetivo es “dotar a toda la comunidad educativa de información relevante sobre los logros y desafíos de aprendizajes”, lo que -según señala el Gobierno- “permitirá la toma de decisiones para mejorar la educación”.

Sin embargo, diversos sindicatos docentes y padres se manifestaron en contra del Operativo de Evaluación por crear una situación pedagógica negativa para los estudiantes y que permitirá armar ranking de escuelas, situación expresada en las proclamas en contra de los sindicatos UTE-CTERA, el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA), Ademys-CTA, los universitarios de AGD-UBA y los docentes de escuelas privadas de SADOP, entre otros. Estos último presentaron una impugnación para frenar al Operativo.

“Es un primer paso seguir vaciando las escuelas publicas mediante este ranking de escuelas”, señaló a Matanza Digital la secretaria general de SUTEBA La Matanza, Romina Del Plá. La dirigente explicó que el Operativo consiste de una evaluación múltiple choise estandarizada que será anónima para los alumnos que participen, pero no así para las instituciones desde donde llegarán los resultados, situación que permitirá crear un ranking de escuelas.

En esa línea, explicó que el Ministerio podrá operar bajo un modus operandi meritocrático, asignando partidas o beneficios en función del desempeño de cada institución. “Por ejemplo podrán decir que están muy bien utilizados los subsidios de las escuelas privadas y que las escuelas publicas funcionan mal y se justifica seguir vaciándolas”, concluyó.