La utilización política de hechos virales no es defender la educación

El aprovechamiento del hecho en el marco de la campaña electoral quita el foco del debate educativo para ponerlo al servicio de la espectacularización de la comunicación política.

Luego de la viralización del video en que una docente matancera discute efusivamente con un alumno sobre las posiciones políticas y partidarias, se dio una serie de repudios y escraches en las redes sociales por parte de los principales dirigentes políticos de la oposición.

Por un lado, resulta evidente la saña con una docente afín al kirchnerismo para sacar algún rédito en plena campaña electoral, citando el hecho particular ocurrido para relacionarlo con una línea política del gobierno de turno. Esa confusión que se genera es deliberada y direccionada con fines políticos, especialmente tratándose de La Matanza, dentro de un conurbano menospreciado sistemáticamente.

Por otra parte, también está el rol de los medios hegemónicos, quienes no sólo ayudaron a la viralización del video sino que replicaron los datos personales de la docente en cuestión. En algunos portales hasta publicaron sus fotos de redes sociales, sus antecedentes laborales y violaron todo aspecto de su intimidad.

La discusión política en las escuelas, que tanto fue repudiada en las últimas 24 horas, está presente, entre otros motivos, porque en los años más altos asisten alumnos y alumnas que son mayores de 16 años y que pueden votar en las próximas elecciones a realizarse en poco más de dos semanas.

El juicio sobre las formas de relacionamiento entre docentes y alumnado puede ser foco de un debate real y transparente, con el objetivo de mejorar el canal y enriquecer el desarrollo crítico de los alumnos y alumnas. Eso marca una gran diferencia con el aprovechamiento político de una situación puntual viralizada.