La politización de la vacunación arriesga la salud de la gente

La actitud de un sector que busca sacar rédito político de la emergencia sanitaria utilizando como rehén a toda la ciudadanía.

La segunda ola de contagios de Coronavirus, con más casos diarios y más acelerada que la primera, puso en evidencia la prioridades de un sector político que antepone la campaña electoral antes que la urgencia sanitaria.

Desde el comienzo de la campaña de vacunación en todo el país, el 29 de diciembre del 2020, la denominada ala dura de la oposición al Gobierno Nacional se prestó a la confrontación discursiva en vez de colaborar con las autoridades para lograr una mayor rapidez en la inmunización de la ciudadanía. Esa fue la actitud de la primera etapa de la pandemia, y que es necesario retomar ahora.

Como si fuera poco, en los últimos días, la búsqueda de la consolidación de una Ciudad de Buenos Aires excluyente se ha acelerado con la radicalización de su autonomía más allá de lo que dictamina la Constitución Nacional, con la judicialización de las últimas medidas dispuestas por el Gobierno Nacional. Los alumnos, alumnas y sus familias han sido utilizados como escudo para discutir otra cosa, mientras en los medios de comunicación porteños se equipara el comercio en ferias del conurbano con el amontonamiento en bares palermitanos. Necesidad de los pobres con el ocio de los sectores con mayor poder adquisitivo.

La mesa política nacional de Juntos por el Cambio se opuso a las nuevas medidas antes de que fueran anunciadas, cuando el pico de contagios superó los 28.000 casos diarios, con la mira en las elecciones legislativas de este año. La hora demanda que todo el arco político apoye las medidas sanitarias dispuestas por quienes tienen la responsabilidad de ponerlas en vigencia, como ocurría al inicio de la pandemia. Estamos en una emergencia.