La aparición de este video, del que el mismo Morales había difundido ya una parte en su Twitter en 2019, dejó en segundo plano la postergación de la citación judicial a Camacho, inicialmente prevista para mañana, para que declare justamente en la causa en la que se investiga el golpe institucional contra el líder aymara.

“El día sábado, antes de que renuncie Evo Morales (un día después, el domingo 10 de noviembre), dice el tipo: ‘Júntame a toda la gente, a todos los cívicos en la puerta del hotel, voy a dar la cara’. Hasta ese momento solo había hablado conmigo. Ya tenía 6.000 mineros llenos de dinamita para entrar y sacar a Evo Morales”, aseguró Camacho, sobre alguien a quien no identifica.

Esa cita quedó en suspenso porque la Fiscalía tiene una “estrategia de investigación” que establece que primero debe comparecer su padre, José Luis Camacho.

“Se procedió a diligenciar una citación para Luis Fernando Camacho, para que se presente mañana a las 9 y el Ministerio Público definió tomar primero la declaración del padre; esa situación que alega cambia el cronograma. Es necesario que, por estrategia investigativa, se reciba primero la declaración del padre”, explicó el fiscal Omar Mejillones, integrante de la comisión de investigación, citado por el portal El Deber.

Ayer, Camacho padre había presentado una solicitud para acudir al Ministerio Público cruceño porque argumentó problemas de salud le impiden trasladarse a La Paz, por lo que ahora la Fiscalía analizará el pedido en un plazo de tres días, con la evaluación de un médico forense, y luego designará fechas para su declaración y reasignará la de su hijo.

Los vaivenes de la presentación del gobernador cruceño se dieron en paralelo a la publicación de fragmentos inéditos del video ya publicado por Morales el 28 de diciembre de 2019.

“La charla fue larga y me dice: ‘Yo te voy a tumbar a Evo Morales, pero prométeme ser presidente’. Yo le dije: ‘Ahorita primero recuperemos la democracia`. `No, yo te garantizo que lo vamos a tumbar`”, relató Camacho en el video, en el que reproduce el diálogo.

Camacho fue visto como una figura clave en la caída de Morales después de las elecciones de octubre de 2019, en las que el Gobierno fue acusado de un fraude electoral por entonces no probado y luego descartado por auditorías académicas internacionales y por la Justicia local.

A los comicios les siguió un paro de 21 días, un motín policial y una solicitud de renuncia por parte de las Fuerzas Armadas hacia Morales.

Cuando, hace casi dos años, Morales difundió parte del video, Camacho ya parecía haber afirmado que le había pedido a la Policía y al Ejército no reprimir marchas contra el Gobierno para causar un desgaste en la gestión del presidente.

“Camacho confirma que cívicos hablaron con militares y policías para derrocar a mi gobierno. Fue un golpe de Estado pese a que (Jeanine) Áñez, (Carlos) Mesa y el propio Camacho intentan negarlo; el video es una prueba irrefutable. La justicia debe actuar contra los golpistas y genocidas”, decía el tuit de Morales.

“¿Recién te das cuenta? No solo conversamos con los policías y militares para que no repriman; también coordinamos con Conamaq, mineros, ponchos rojos y obreros. Hubo cabildos en todo el país donde los bolivianos decidimos cómo terminar tu dictadura. Tu cobarde huida fue la cereza!”, le respondió entonces el propio Camacho en la misma red social.

Conamaq es el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu, una organización de las nacionalidades y pueblos indígenas de las tierras altas de Bolivia constituida en 1997.

La situación actual elevó la expectativa de la futura presencia de Camacho en La Paz: por un lado, la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) emitió un comunicado para “convocar a la ciudadanía a una vigilia con el fin de evitar el viaje del Gobernador”, y por el otro, grupos oficialistas autoconvocados colgaron en la capital institucional del país carteles con la foto del líder cívico y la leyenda “Facho encontrado, Camacho colgado”.

En la imagen, el cívico tiene una remera con una cruz esvástica, pero también aparecieron muñecos colgados de puentes, con carteles que decían: “Camacho racista, la wiphala se respeta”, por los incidentes dos semanas atrás con la bandera de las comunidades en Santa Cruz, en un acto oficial.

El dirigente Freddy Rojas, citado por el sitio del diario Página Siete, dijo que las intervenciones fueron hechas por un grupo que él integra, pero aclaró que no se trató de “una amenaza, sino de “un precedente porque hay mucha gente emputada, enojada” y no descartó una posible “marcha pacífica” a Santa Cruz.

Por su parte, Camacho celebró la postergación de su citación judicial, que atribuyó a la “indignación” de los cruceños.

“La Fiscalía suspende mi declaración y la verdad detrás de esta decisión es una sola: mi pueblo no me dejó solo. La citación despertó la indignación general de los cruceños que rechazan el abuso porque saben que nuestra lucha de 2019 fue para defender la democracia”, escribió en su cuenta de Twitter.

Su abogado, Jerjes Justiniano, opinó que la suspensión responde a que “el Gobierno y sus brazos operativos, el Ministerio Público y el Poder Judicial, han medido los efectos políticos de tener a Luis Fernando Camacho probablemente declarando, probablemente aprehendido o probablemente detenido”, indicó a la red Unitel.