por Álvaro Herrera y Adriana Fernández

Antiguamente, los arroyos fueron elementos centrales en el proyecto fundacional de Laferrere, como un pueblo de recreo y veraneo, allá por 1911. En una carta topográfica del Instituto Geográfico Militar de la época figura hasta un balneario popular en la unión del Dupuy y el Río Matanza. Pero la historia y su contexto hicieron que este lugar del conurbano bonaerense se superpoblara y transformara muchísimo. La población se asentó casi encima de los cursos de agua sufriendo luego las consecuencias de las inundaciones y la contaminación.

Se puede decir que las inundaciones son casi inevitables en esta parte de la cuenca debido a la escasa pendiente, pero debido sobre todo al “efecto tapón” que se produce en la unión de los arroyos y el Río Matanza -por la diferencia de altura y caudal mayor del río-. Este efecto se reproduce en la desembocadura del Río Matanza con el enorme Río de La Plata donde, además, la pleamar y el viento sudestada potencian el mencionado efecto. Tales características naturales complican un “drenaje normal” de los arroyos o ríos interiores que se desbordan fácilmente ante lluvias torrenciales más desagües tapados por desechos arrojados por la sociedad. Es indudable que la población no debería haber habitado estos terrenos, aunque lo hizo, y esto obligó a planificar una solución para las inundaciones que afectaban a su gente.

El aliviador del arroyo Dupuy es una obra hidráulica increíble de la cuenca Matanza- Riachuelo. En 2018 arrancaron las tareas para evitar desbordes de dicho arroyo, siendo Laferrere la localidad en donde se inició con el trabajo. Históricamente, los vecinos venían sufriendo inundaciones en las inmediaciones de ese curso de agua, uno de los tres que atraviesan la localidad, en donde reside la mayor parte de la población que hoy supera los 200 mil habitantes. La cuenca del Dupuy abarca unas 1.672 hectáreas y recorre las localidades de Rafael Castillo y Laferrere. Es una zona baja, típica de llanura, como la pampeana que recorre.

La obra está dentro de un plan global de desagües pluviales que elaboró la Dirección Provincial de obra hidráulica del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia. Se invirtieron 231.438.517 pesos e incluyó la canalización del cauce del arroyo desde su naciente, en el cruce de las calles Estanislao del Campo y Ramón Lista, hasta su desembocadura en el Río Matanza -que más adelante se convierte en Riachuelo y deja sus aguas en el Río de la Plata-.

La obra del aliviador 1 etapa 1 es un conducto que va en paralelo al arroyo Dupuy en la cuenca baja del mismo (entre ruta 21 y el Río Matanza). Este empalma con el arroyo en las vías (tren Belgrano sur, ramal Catán) para descomprimir el cauce del Dupuy cuando este viene cargado, en los días de mucha lluvia, con toda el agua de la cuenca alta (zona de Rafael Castillo). Tiene una longitud aproximada de 2 kilómetros con un ancho de 6 metros y una altura de 2 metros. La obra se planificó en el año 2010 y se ejecutó entre Marzo de 2018 y Febrero de 2020.

Esta es la primer etapa del aliviador 1. La etapa 2 (estará comprendida entre ruta 21 y ruta 3) y la etapa 3 (entre ruta 3 y la naciente en Rafael Castillo), Como todo el aliviador 2 (también son 3 etapas) faltan ejecutar y llevarán unos 10 años aproximadamente. Si nos guiamos mirando sentido al Río Matanza, el aliviador 1 está a la izquierda del arroyo y el aliviador 2 a la derecha. De esta forma, ambos aliviadores protegerían al Dupuy recibiendo agua del mismo y cubriendo sus laterales. Hasta el momento el aliviador ayudó a descomprimir el caudal del arroyo en los días de lluvia, aunque cabe aclarar que desde su inauguración (enero del 2020) no se sufrieron grandes precipitaciones, es decir, por ejemplo 100 milímetros en 8 horas como para saber a ciencia cierta la importancia de la construcción de esta etapa y, lo necesario que será continuar con las siguientes.

“Vecinos del Dupuy”, organización vecinal que luchó por esta obra, se creó en 2014 cuando padecieron un día 12 horas con el agua dentro de sus casas con una altura de 1,5 m. A nivel social surgió dicha Organización y la Escuela secundaria 23, que se encuentra en las orillas del arroyo, muy cercana al centro de Laferrere, tomó en cuenta la problemática como objeto de estudio para investigar colaborativamente entre alumnos y docentes de diferentes áreas. De ese trabajo surgieron 2 libros: “Laferrere, las aguas suben turbias”, editado en 2015 y publicado por Acumar (Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo) en su página oficial, como material didáctico; el segundo libro fue “Corazón verde”, que se editó en 2018 y que fue declarado de interés por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Matanza (Resolución 7/2019). En este último libro, alumnos junto a un grupo de 5 docentes cuentan cómo es vivir al lado del arroyo y los cambios que se avecinaban con la construcción del aliviador.

Esta obra faraónica (así la bautizaron políticos e ingenieros) permitió mejorar la calidad de vida de los habitantes de Laferrere lado sur que sufrieron muchísimas inundaciones, sobre todo en los últimos años. Pero el problema no está solucionado, para eso se necesitan los 2 aliviadores completos y que nosotros, como sociedad, comencemos a cuidar el ambiente y no pensar que cualquier arroyo, río o terreno baldío está habilitado para usarse como basural.

Los autores son docentes. Alvaro Herrera participa en la asociación “vecinos del Dupuy” y Adriana Fernadez es profesora de geografía en el ISFD Nº 82 y ambos participaron de los libros citados en el artículo.