por Alejandro Enrique
Historiador e Investigador

Todavía descansan en la retina de los argentinos las celebraciones organizadas para festejar el bicentenario de la Revolución de Mayo. Fue una fiesta inesperada cuya participación popular desbordó las expectativas de sus organizadores y el volumen de las actividades que se presentaron sorprendió a todo el público. En mayo de 2010 infinidad de argentinos participaron y disfrutaron de los festejos del Bicentenario. 

Muy distinto fue lo que ocurrió en 1910 cuando las Fiestas Mayas fueron pensadas como una autocelebración de la oligarquía gobernante de entonces. Para la ocasión el presidente José Figueroa Alcorta recibió comitivas, preferentemente europeas, que acompañaron aquel proceso histórico donde los dueños de la riqueza argentina, además ostentaban el gobierno desde la mismísima Casa Rosada.

Durante la Semana de Mayo de 1810 Ildefonso e Hilario Ramos Mejía habían participado activamente en la destitución del Virrey Cisneros. El protagonismo de aquellos hermanos tuvieron continuidad histórica un siglo después cuando Ezequiel Ramos Mejía acompañó las festividades oficiales como ministro de Obras Públicas del presidente Figueroa Alcorta. A Ezequiel Ramos Mejía se lo puede ver en fotos de 1910 tomadas por la revista Caras y Caretas acompañando a la primera dama chilena, Sara del Campo de Montt. Allí podemos ver la influencia de esta familia matancera que fue protagonista en ambos acontecimientos. 

En La Plata el militar José Inocencio Arias administraba los destinos de los bonaerenses, mientras que en La Matanza Abel Beascoechea era el presidente municipal (la figura de Intendente se iba a estrenar un año después con Gabriel Ardoino). El actual Palacio Municipal iba a ser construido en la década siguiente pero en La Matanza se tomaron el trabajo de organizar los festejos locales de aquellos primeros cien años. Las autoridades matanceras decidieron dar una fiesta en línea con los preparativos porteños. Las celebraciones matanceras se extendieron a lo largo de toda una semana y culminaron el martes 25 de mayo. 

Por entonces los poblados más vigorosos eran Ramos Mejía y San Justo (en ese orden) mientras que González Catán tenía pocas semanas de vida e Isidro Casanova debía esperar algunos meses más para nacer. Los ramenses mostraban orgullosos el recién terminado templo de Nuestra Señora del Carmen, mientras que en materia política el predomino era ejercido por los dirigentes conservadores locales, cuyo partido Conservador Independiente de Matanza era presidido por Roberto Rocamora.

La comuna tenía una partida anual para afrontar las “fiestas cívicas y religiosas” (así se las describía en el presupuesto municipal), con las que se costeaban los festejos públicos de fechas patrias y de orden espiritual. Para aquellos festejos el acotado presupuesto municipal debió ser reforzado, y para ello se pidió ayuda económica a la Provincia. Pero allí surgió un pequeño cortocircuito entre el Gobierno bonaerense y el municipal.

Al parecer, el jefe comunal Beascoechea, acordó con el gobernador Arias una partida extraordinaria para que las principales familias de San Justo y Ramos Mejía tengan una fiesta patria que los hiciera sentir orgullosos. Ante esta promesa, Beascoechea solicitó al gobierno provincial el giro del dinero prometido.

Según el expediente 316 letra “M” (obrante en el archivo provincial Ricardo Levene de La Plata), el 19 de mayo de 1910 el estado municipal se dirigió en estos términos al ministro de Gobierno provincial (Néstor French), para solicitar el aumento de la partida para fiestas: “Tengo el agrado de dirigirme al señor ministro comunicándole que con motivo de las fiestas extraordinarias del Centenario que deben celebrarse en este partido, me encuentro con que la partida asignada para fiestas es insuficiente para poder atender los gastos que ella demande. El presupuesto de este año le asigna al inciso de fiestas patrias y religiosas la suma de mil pesos de la que ya se ha dispuesto de a suma de $450. Por esta razón pido a VS se sirva a autorizarnos para ampliar hasta la suma de 4.000 pesos”.

Sin embargo, esa correspondencia no fue contestada en tiempo y forma por el ministro provincial. Al dilatarse la respuesta, y con las celebraciones del 25 de mayo encima, Beascoechea decidió gastar a cuenta y llevar adelante los Festejos del Centenario en Matanza.

Pero la dilación de la que fue víctima el matancero no fue casual. Esto se desprende de la carta que arribó desde La Plata el 1° de junio: “Considero que ha pasado la oportunidad de resolver el punto pedido, puesto que las festividades del Centenario ya se han realizado y ya que para los festejos patrios que puedan presenciarse puede alcanzar la partida afectada a tal fin”. Lo que en buen criollo le estaba insinuando el ministro French al jefe municipal Abel Beascoechea era que subejecute las fiestas cívicas del resto del año hasta amortizar los 4.000 pesos gastados para aquel 25 de mayo.

Imaginamos la indignación del matancero que de todos modos no se acobardó e insistió en su reclamo. El 10 de junio, con gran sutileza, Beascoechea le escribió al ministro provincial: “Las fiestas del centenario se han celebrado en toda la República con brillo extraordinario y como corresponde a la fecha gloriosa que hemos festejado, esta comuna no podía dejar de festejarlas a la par de las demás municipalidades de la provincia porque un acto de patriotismo así lo imponía. Debo de hacer presente que antes de elevar a vuestra señoría la nota en que pido la ampliación de la partida de fiestas consulté con el señor gobernador el cual me autorizó verbalmente a que lo hiciera. Por esta razón formulé un programa de festejos patrios que se realizaron en la semana del Centenario en medio del mayor entusiasmo”.

Beascoechea le recordaba así quién era el jefe y a quién debía dirigirse French para resolver el problema económico. Para satisfacción del presidente de la municipalidad de Matanza, la respuesta final llegó el 13 de junio autorizándolo a ampliar la partida de Fiestas Patrias y Religiosas. Seguramente en aquellos festejos no se supo de este “tironeo” administrativo y con seguridad las celebraciones habrán sido del provecho de las familias más importantes de nuestro pago matancero.