Cuando La Matanza pudo ser una sede Olímpica

En el marco de la idea de realizar los Juegos Olímpicos de 1956 en Buenos Aires, surgió el proyecto de una Villa Olímpica que iba a construirse en lo que hoy conocemos como Ciudad Celina y Ciudad Madero.

por Alejandro Enrique y Alberto Misettich

Durante los primeros años de la Argentina peronista (1946-1955) se produjeron diferentes hechos que dieron vida a una épica y a una narrativa que levantaban el autoestima del pueblo que era protagonista del cambio de época que proponían el coronel Juan Perón y Eva Duarte. La obra pública y las transformaciones que ellas acarreaban corporizaban aquella narrativa a la “Nueva Argentina” que había nacido del 17 de octubre de 1945.

En aquellos casi diez años de gobierno se realizaron más de 76.000 obras públicas en donde la asistencia social y el deporte, como eje de aquella, tenían un sitial privilegiado. Como hombre surgido de las fuerzas armadas, Perón entendía al deporte como una parte inseparable del ser humano. La inversión para el desarrollo de las actividades deportivas, rentadas y amateur, fueron una característica inocultable durante aquellos tiempos.

En un reciente artículo publicado en el diario Página/12 por el investigador César Torres vio a la luz un documento que aporta un dato histórico hasta el momento poco conocido. Se trata del proyecto de una Villa Olímpica en el territorio de La Matanza. Este proyecto surge como parte de la idea de realizar los Juegos Olímpicos de 1956 en Buenos Aires.

En 1948 el gobierno de Perón presentó credenciales candidateando a Buenos Aires como sede olímpica y para ello envió al Comité Olímpico Internacional (COI) los delegados argentinos con un ambicioso proyecto debajo del brazo. Desde la Confederación Argentina de Deportes y el Comité Olímpico Argentino manifestaron la voluntad política del Gobierno para organizar el máximo encuentro internacional del deporte y el compromiso de levantar una ciudad olímpica en La Matanza, muy cerca del aeropuerto Internacional de Ezeiza, inaugurado hacía poco tiempo antes. Según el mencionado artículo publicado por César Torres, aseguraban que “el gobierno estaba terminando los estudios para la construcción de un ‘gran estadio nacional con una Villa Olímpica’, que sería el epicentro del evento”.

El proyecto fue presentado ante el COI para respaldar la candidatura argentina y eso se puede verificar en el artículo publicado en Pagina/12 en donde el plano de diseño se observa un parque de deportes de grandes dimensiones que iba a ser construido en una parcela de tierra  de 160 hectáreas ubicada en el límite matancero con la Capital Federal y atravesada por la autopista  que llevaba al flamante aeropuerto internacional Pistarini.

Es verdaderamente llamativo lo ambicioso (y verosímil) de aquella Villa Olímpica que iba a construirse en lo que hoy conocemos como Ciudad Celina y Ciudad Madero. Canchas de tenis, estadio principal, cancha de básquet, canchas de polo y hockey, pistas de hipismo, natatorios, piletas cubiertas, campos de entrenamiento, además de la sede principal de Instituto Nacional de Educación Física.  En el plano del proyecto presentado al Comité Olímpico también se contemplaba un Centro Cívico, una plaza olímpica, un lago artificial y 23 pabellones para alojar a los deportistas de las delegaciones extranjeras.

Este megaproyecto, sumado a la decisión política de Perón, puso a Buenos Aires en la primera línea de los candidatos a quedarse con la plaza olímpica.

Pero volvamos esa Villa Olímpica soñada y que iba a tener a La Matanza como sede. Hay que saber que para finales de los años 40 esas zonas del distrito estaban semi pobladas y que iban a ser utilizadas para el objetivo olímpico. El radio urbano de Villa Celina estaba creciendo pero no se había desarrollado completamente, mientras que Villa Madero se caracterizaba como epicentro industrial; pero en ambos casos ofrecían grandes parcelas en donde se proyectó el campus de deportes. Que años posteriores iba a tener una continuidad con la creación de Ciudad Evita y los bosques de Ezeiza como espacios para la calidad de vida que proponía el gobierno de Perón.

El estado argentino, a comienzos de 1949, reiteró al COI “el propósito del Superior Gobierno de la Nación, de construir un conjunto olímpico con la Villa correspondiente”. El lugar elegido eran los cuadrantes noroeste y sudoeste de la intersección de la Avenida Gral. Paz y la Autopista Gral. Ricchieri. Sin embargo, en abril del mismo año la votación del Comité Olímpico Internacional ungía a Melbourne (Australia) como la sede del máximo evento deportivo mundial. La historia dice que votación fue reñida y que Buenos Aires perdió la chance de ser sede Olímpica por apenas un voto (21 a 20).

Se terminaba así el sueño olímpico de la Argentina y la posibilidad para La Matanza de transformarse en sede de una fiesta atlética internacional que hubiese cambiado hasta la misma fisonomía urbana del distrito.