El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, anunció la suspensión de la obligatoriedad de asistir a las escuelas debido al incremento de los casos de coronavirus.

La medida, sin embargo, será mucho más dura en el municipio de Rivera, situado cerca de la frontera con Brasil y el más afectado del país por el COVID-19. Allí no se podrán dictar clases en el nivel medio de la educación.

En otras jurisdicciones, por su parte, se podrán tomar decisiones de la misma naturaleza si lo determinan las autoridades sanitarias locales aunque tras consultarlo con las nacionales.

La resolución tomada por Lacalle Pou se extenderá hasta la “semana de turismo” que en el país coincide con la Semana Santa, entre el 28 de marzo y el 4 de abril.

“Queremos alterar lo mínimo posible la relación entre los jóvenes y el sistema educativo. No queremos que se pierda el vínculo, que bastante se agravó el año pasado”, dijo el mandatario en una conferencia de prensa.

Uruguay había registrado hasta ayer cinco días consecutivos con más de 1.000 casos diarios. Actualmente casi 10.500 personas están cursando la enfermedad y 135 de ellos se encuentran en unidades de terapia intensiva.

Lacalle Pou admitió que es probable haya habido un “relajamiento” en los controles, aunque dijo: “Es obvio que tiene que haber una concordancia entre la situación del país, las medidas del gobierno, y la conducta individual de la gente”, sostuvo.