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En un comunicado, el colectivo “Pueblo en la calle Fuera Bolsonaro”, que reúne a varios partidos y movimientos sociales de izquierda, informó hoy que se eligió el 19 de junio “como nuevo día de manifestación”.

“El día 29 fuimos 500.000, el próximo seremos millones, ¡Abajo el Gobierno Bolsonaro!”, exclamaron los convocantes, que acordaron el día en una asamblea virtual en la que participaron 7.000 personas.

La fecha se consensuó con el frente Brasil Popular y el frente Povo Sem Medo, constituidos de forma mayoritaria por las bases del Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), citaron medios locales y la agencia de noticias Sputnik.

Las principales reivindicaciones de los manifestantes son la renuncia de Bolsonaro por su gestión de la pandemia de coronavirus (Brasil ya se acerca al medio millón de muertos), el aumento del ritmo de vacunación y la implantación de mayores ayudas sociales para desempleados y trabajadores informales.

Protestas

El sábado pasado, grandes columnas salieron a las calles en decenas de ciudades del país, pese al temor a una tercera ola de contagios, para protestar contra la gestión ante el coronavirus del mandatario ultraderechista y pedir que aumente las ayudas económicas, acelere la vacunación y que el Congreso lo destituya.

“Fuera Bolsonaro”, “Bolsonaro genocida” y “Vacunas ya” fueron algunos de las consignas que se escuchaban y leían en las primeras marchas en Río de Janeiro, uno de los estados más golpeados por el virus, y la mayoría del país, incluida la capital Brasilia.

La jornada de protestas convocada por sindicatos, movimientos sociales y organizaciones estudiantiles, entre otros, se replicó en decenas de ciudades. Además, el arco opositor, incluido el Partido de los Trabajadores (PT), sumó su apoyo.

Marcha, protocolo y represión

En cada protesta, los organizadores pidieron que todos usen tapabocas, respeten un distanciamiento mínimo y en algunos casos, como en Río, se vio a personas repartiendo alcohol para higienizarse y evitar contagios masivos.

Las manifestaciones transcurrieron sin inconvenientes, excepto en la ciudad de Recife, la capital de Pernambuco, donde la policía militar reprimió a los que protestaban lanzándoles gases lacrimógenos.

Sin vacunas

En las últimas semanas se supo que Bolsonaro retrasó el inicio de la inmunización masiva por su negativa a apoyar un fármaco chino, aparentemente solo por su origen, y financió y priorizó la distribución de medicamentos no probados para el coronavirus.

Todo esto, en vez de ayudar con oxígeno medicinal o camas extras a los estados que colapsaron en el último año y medio, una escena repetida varias veces en Brasil.